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lunes, 10 de marzo de 2008

Baile

Sombras bailando a contraluz, espirales como vientos que, prenden violentos, desbocados, hambrientos ante el misterio de estos rostros.

Cuerpos retorcidos, llamas estirándose a lo alto, consumiendo su propio suelo. ¡Vivos nos encontró la noche! Cayendo en el profundo abismo de esos ojos gitanos. Tus sábanas blancas se tiñeron, del color del deseo. Era un fuego entre esbozos, el revolar de las manos.

Sombras bailando a contraluz, el grito que arranca al pubis, la perla escondida, al beber el jarabe de flor nebulosa. Cuerpos retorcidos en la distancia, estirándose contra el alba. Mezclar la sangre, la muerte, el alma; de deseo se tiñó, en tus sueños, la flor con que jugabas.

Palmadas crepusculares dominando el espacio, que se extiende, hacia la luz en la distancia. Los cuerpos se retuercen. ¡De un salto! Reyes gitanos, agitando los alientos de estas noches; Gritando, cantando, muriendo se tiñeron nuestras entrañas; un baile de sombras, bailando a contraluz, en el rojo con que el sol, salpica el alba.

lunes, 18 de febrero de 2008

Silencios

Tragar en la mañana las lágrimas de tus besos;
soñar la voz de palabras desvocadas.
Gritar al día que me faltas;
que más hermosas son tus noches,
más brillantes tus miradas.

En flor los cerezos, en el anhelar de tus labios,
desear tocarte y correr en la distancia,
refugiarme, bajo tus faldas; de fiebre enfermos, caen reinos.
Quiébrense los huesos, bajo el peso de tu cuerpo, más hermoso,
cantando entre las hojas.

Qué bello es perderse en estos ojos,
no encontrar nunca más el camino, naufragar bajo las aguas;
sordo, gritar al estruendo que, hermosos,
en el loco revolar de los vientos,
más hermosos, son tus silencios.

jueves, 7 de febrero de 2008

Sangre

Bate oleaje contra mi sangre, rompen corrientes;
tempestuoso fluir de las aguas.
¡Bulle, mi alma! ¡Bulle!
.
Arde el vientre; muchos doblan a muerto,
rindiendo el rostro, suplicando...
¡Clemencia a la noche!
.
¡Bulle, mi alma! ¡Bulle!
Fuego de mis entrañas,
que no mostraron nunca estos ojos el tedioso oleaje
de estanques y aguas muertas.
No me pierda en vanas suplicas,
ni se disuelva mi sangre.
¡Bulle, mi alma! ¡Bulle!
.
Si la negra noche cae, gélida sobre este valle,
rompamos los hombres ésta lanza;
quebradas las alas,
Ícaro se levanta, henchida la boca;
no nos alcance la muerte muertos.
¡Ardan las entrañas!

jueves, 6 de diciembre de 2007

A la patria entumecida

‘Partiendo de la nada he llegado a las más altas cotas de la miseria’
Groucho Marx

Saciad colmados la sucia rabia,
tornad descalzos su cristalina aljaba,
mirad un momento atrás, y sobre todo, no digáis…
No digáis nada.

Viviendo la vida que otros nos marcan, apurando bien la copa
que rebosa este embustero: “¡Consume y calla!”
Y en la gran borrachera, sobre todo no olvidéis decir…
No decir nada.

Blandid ante el cielo, el desesperado tormento
de unas armas mal templadas.
Sentenciad al inocente, fustigadle en esta hora,
se sacie vuestra miseria, de miserables alajas;
den gracias al verdugo, asintiendo,
duerman para que al fin del día
no se os olvide decir…
No decir nada

Tornad de noche, al fin, entre fiesta y algazara;
Saboread el torpe halago de los frutos que penden
del árbol de la nada.
Vuestro papel en este viejo proscenio de títeres, que
en vida mueren, para no decir…
No decir nada.

Y en lo crudo del invierno, rían mis pies traviesos,
bailando el vals de la fiebre, de unos labios hiertos,
tragando, bajo los pasos que va marcando la nada;
en este cementerio de reyes que un día prefirieron…
Yacer en vida muertos.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Al orzar de las olas

Al orzar de las olas
Se mecen las flores
Que tu pelo vuelve locas
Temores
Rostro de suave loza

Caiga mi alma en la tormenta
Y encuéntrese
Contigo
Bajo ésta vieja sombra
Al orzar de las olas

Junto a ti
El mundo, el viento, las cosas
Vencidas, quebradas, marcadas
Contigo el temor,
Desvanecida congoja
Mi luz en la noche, mi asidero, mi roca
Mi llanto, mi risa
Al orzar de las olas

Malecón que las aguas azotan
Hojarasca de soplos veloces
Tren brumario, vuelta de noria
Quiébrense mis huesos en la noche
Y vuelvan mis alas rotas
Hasta tú cancela
Por este viejo sendero,
Bajo esta vieja sombra
Al orzar de las olas

Grite mi alma victoria
Rómpanse estas horas
Rásguese el velo
Cante henchida mi boca
El canto que pertenece a la alondra
Robado a quienes
Se esconden pavorosos
De la luz en las tinieblas
Que la única verdad
-La vi en estos ojos-
Es la subida de la marea
Que la alondra canta entre las hojas
Cuando solo el sordo escucha
Al viejo y ciego marinero
Gritar, que la única verdad
Bajo esta vieja sombra
La vio, en el subir de la marea…
Al orzar de las olas

Para Ángela.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Baile en la brisa

En boca llena, la vieja algazara
a horcajadas, meciéndose entre el túmulo;
cúmulo de palabras; que se entrelazan…
Alocadas voces gritando entre los robles
¡Púdranse las mortajas! ¡Bailen los huesos sobre el monte!
Y el ridículo hombre que tus miradas abrazan
corriendo tras un susurro, persiguiendo la brisa:
“No se me huya mí amada”

Rumie despierta mi alma,
quiebre el viento la calma, que en lo mucho
se entretiene la risa;
la pena, en lo poco se ampara;
así el amor, ha de gozarse en la amada.
¡Gracias sean dadas a Dios!
En la noche, hermosa, ella baila.

La luna se emboba y yo
me gozo al ver…
Bailar la esperanza

Para Ángela (ya te hecho de menos)

martes, 21 de agosto de 2007

Una tarde de junio

Por los corazones locos,
Las manos traviesas,
El fuego en estos ojos;
A la muerte, compañera
Aviesa
¡Gritad! ¡Estamos vivos!
¡Ven por nosotros!

viernes, 3 de agosto de 2007

A Juan Santamaría

Hace un par de meses pasé por un lugar de Madrid, por el que ya había pasado muchas veces pero que, ésta vez, me mostró algo nuevo. En el hay una estatua a un tal Juan Santamaría, héroe nacional de Costa Rica. La novedad que me llamó la atención fue el hecho de que dicha estatua se encuentra frente a las torres que se están construyendo en el norte de la ciudad, hecho sorprendente pues la estatua estaba allí antes, pero a veces la realidad es providentemente rebelde. Os dejo unas fotos y un poema.




Si alguna vez viajas a la ciudad de los madroños
donde el ánimo es vivo y el tiempo se bebe a tragos cortos
no olvides visitar a Juan Santamaría
y presentarle mis duelos.

Como Quijote castellano, se alza frente a gigantes,
gigantes que peinan los vientos
¡Ay! Si lo viera Chillida.
¡No son mares sus desiertos!

Antorcha en mano, el puño amenazante,
se alza Juan Santamaría frente a siniestros gigantes
"¡Son molinos!" grita Sancho,
"¡Rico trigo en lozanía!"
"Son cadenas" gime Juan,
"pan de hoy, de mañana hambre."

No le detenga nadie, ningún necio se atreva a pararle
son tambores los que guían nuestros pasos en la noche
la trompeta está ya dispuesta,
sopla, amigo, sopla;
grítalo fuerte, grítalo bien alto
colmado está el necio de torpes halagos,
dejad que se embriague
mientras el talento se derrocha bien barato
.
Un golpe en la huida en un corazón ahogado
del tiempo a borbotones, de sus locos engaños
a Juan Santamaría va dirigido mi llanto
impotente agonía, golpe en la huida
.
Envejecido está ya el muchacho
el tiempo se desvanece en ríos de sangre y fuego
al brotar de los madroños, el tálamo ya secado
clamor de una sangre, clamando tras mis pasos
adiós, Juan Santamaría, el ímpetu se ha marchado...
.
Si alguna vez viajas al cementerio de los madroños,
ciudad de los gigantes,
no olvides visitar a Juan Santamaría,
te suplico, no olvides, presentarle mi pésame.